La Eneida

Publicado en por maria ema

La Eneida es el libro clave de la literatura clásica, porque en él terminan todas las vías que recorrió el hombre antiguo, y se insinúan los caminos misteriosos que habrá de recorrer el hombre nuevo. En la obra de Virgilio se desprende una profunda melancolía, porque si nadie amó como él, todo lo que tenía el alma antigua, nadie sintió como él todo lo que le faltaba .

Los personajes de la Eneida

Andrómaca : es la viuda de Héctor, aparece en el libro III, y en su encuentro con Eneas, muestra lo que parecía imposible : el alejandrinismo de Virgilio.

Es casi una muerta que sólo vive para recordar a los muertos, y que quiere transformar la realidad a imagen y semejanza de sus recuerdos.

Dido: es un auténtico personaje trágico,que ha sido considerado además como la primer mujer moderna de la literatura.

Es un ser conflictual, cuyo amor hacia Eneas se ve combatido primero por las leyes del pudor que le exigen fidelidad a las cenizas de su esposo Siqueo, y por último, después de una fugaz período de aparente felicidad, tiene que luchar contra un feroz sentimiento de venganza.

Eneas : no es un personaje épico, mas parece un sacerdote, un político y el padre de un hijo predestinado. Este fugitivo del pasado se sabe instrumento del futuro.

La tragedia de Eneas consiste en que él es el elegido de una divinidad, que lo obliga a ser el sacrificador y la víctima de un abrumador y sagrado destino. Es capaz de inmolarse para la felicidad de un pueblo.

Comentario de un pasaje: La muerte de Laocoonte.-

Este breve pasaje sirve para revelar algunas de las características del arte virgiliano.

Laocoonte, que había sido designado por la suerte para sacerdote de Neptuno, estaba sacrificando un toro en los altares del dios del mar.

La descripción de las serpientes que atraviesan las aguas es de una espantosa magnificencia.

El rapidísimo relato de la lucha desesperada de Laocoonte es un ejemplo del gusto de Virgilio por la contorsión y el movimiento patético.

Toda la brevísima escena está como envuelta en una luminosidad delicada y maligna.

El horror crece porque el autor, nada cuenta de cómo quedaron el sacerdote y sus hijos,para que la fantasía del lector oscile entre varias imágenes espantosas de cuerpos devorados o destrozados, moribundos o muertos.

271 Eneas y Anquises, Louvre | Source pic-url Wga.hu/art/s/

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